El pasado domingo 1 de febrero de 2025, el cine español perdió a uno de sus protagonistas más singulares. Fernando Esteso falleció a los 80 años en el Hospital Universitario La Fe de Valencia debido a complicaciones respiratorias que arrastraba desde hacía años. Su muerte cierra un capítulo fundamental en la historia del entretenimiento popular español y obliga a una reflexión sobre el valor real del cine que conecta con el público.
Un recorrido por la trayectoria de Esteso
Fernando Esteso Allué nació en Zaragoza el 14 de enero de 1945 en el seno de una familia de artistas dedicados a la jota aragonesa. Con apenas seis años debutó como “el Niño de la Jota”, iniciando una carrera artística que le llevaría desde los circos y teatros de variedades hasta convertirse en uno de los rostros más reconocibles del cine español de finales de los años 70 y principios de los 80.
Su debut cinematográfico llegó en 1973 con “Celos, amor y Mercado Común”, pero fue un año después, con “Onofre” (1974), cuando obtuvo su primer papel protagonista. Sin embargo, el verdadero punto de inflexión llegó en 1979 con “Los bingueros”, la primera de las nueve películas que protagonizaría junto a Andrés Pajares bajo la dirección de Mariano Ozores.
El fenómeno Pajares y Esteso fue extraordinario desde cualquier perspectiva que se analice. “Los bingueros” fue vista por 1.539.644 espectadores y recaudó 197.885.368 pesetas, convirtiéndose en la película española más taquillera de 1979. A esta le siguieron “Los energéticos” (1979), “Yo hice a Roque III” (1980), “Los liantes” (1981), “Los chulos” (1981), “Todos al suelo” (1982), “Padre no hay más que dos” (1982), “La Lola nos lleva al huerto” (1983) y “Agítese antes de usarla” (1983). Siete de estas nueve películas superaron el millón de espectadores.
Tras la separación profesional con Pajares en 1984, Esteso continuó su carrera en solitario con títulos como “Al este del oeste” (1984) y “¡Qué tía la C.I.A.!” (1985), también dirigidas por Mariano Ozores. En años posteriores participó en producciones más esporádicas, incluyendo un papel en “Torrente 4” de Santiago Segura, quien tras conocer su fallecimiento declaró en redes sociales: “Actor con verdad, cómico de primera, excelente cantante, genial imitador y sobre todo, amigo entrañable”.

La falacia del cine “basura” y el valor del cine popular español
Aquí es donde considero necesario detenerme. Durante décadas, cierta crítica cinematográfica ha relegado el cine de Esteso, Pajares y Ozores a la categoría de “subproducto cultural”, “cine basura” o “españolada”. Esta clasificación, además de elitista, revela una profunda desconexión con la realidad del fenómeno cinematográfico.
El cine no es únicamente arte de autor, experimentación narrativa o reflexión filosófica. El cine es también entretenimiento, espejo social, válvula de escape y, sobre todo, conexión emocional con el público. En este último aspecto, pocas producciones españolas han logrado lo que consiguieron estas películas: conectar con millones de espectadores que se veían reflejados en esos personajes pícaros, soñadores e ingenios que intentaban abrirse camino en una España en plena transformación.
Las películas de Pajares y Esteso retrataban, con humor directo y sin pretensiones intelectuales, a la España de clase media y baja de la Transición. Mostraban las aspiraciones, miedos, obsesiones y contradicciones de una sociedad que pasaba de cuarenta años de dictadura a un sistema democrático. El bingo, la lotería, los pequeños engaños, la obsesión por el dinero fácil, las limitaciones del idioma frente al turismo extranjero… todo esto era la España real de aquellos años.
Cuando los “eruditos” cinematográficos desprecian estas producciones, olvidan un principio fundamental: el cine que conecta con el público está cumpliendo su función. No todo el cine debe aspirar a estar en festivales internacionales o a ser objeto de tesis doctorales. Existe un cine honesto, bien ejecutado dentro de sus parámetros, que entretiene y emociona. Y eso tiene un valor incuestionable.
La reivindicación selectiva
Resulta curioso observar cómo ciertos movimientos culturales son elevados a los altares décadas después de su existencia, a menudo por críticos que nunca participaron en ellos ni los entendieron en su momento. Se reivindican películas de presupuestos millonarios que fracasaron comercialmente como “adelantadas a su tiempo”, se ensalzan directores que nunca lograron conectar con el público como “incomprendidos”, se rescatan obras fallidas atribuyéndoles intenciones que probablemente nunca tuvieron.
Mientras tanto, películas que llenaron salas durante años, que generaron empleo en la industria, que dieron a conocer actores y técnicos, que permitieron que muchas productoras siguieran funcionando, son despreciadas por “comerciales” o “simples”. Como si el éxito de público fuera un defecto en lugar de un mérito.
He disfrutado del cine de Kubrick, de los hermanos Coen, de Godard. También he disfrutado del cine de Ozores, Pajares y Esteso. No veo contradicción alguna en ello. Ambos tipos de cine cumplen funciones diferentes y ambos tienen su espacio legítimo en la cultura cinematográfica.
El legado real de Fernando Esteso
Más allá de los debates sobre alta y baja cultura, el legado de Fernando Esteso es innegable: fue parte de un fenómeno cinematográfico que marcó a varias generaciones de españoles. Para millones de personas, las tardes de sábado y domingo significaban ver una película de Pajares y Esteso. Esas películas formaron parte de la memoria colectiva de un país.
Carlos Latre, en una entrevista reciente, destacaba: “Fernando Esteso es un precursor de todo. Fue de los primeros que se atrevió con la imitación. Cantaba, bailaba e interpretaba. A muchos humoristas de esa generación no hemos sabido darles el reconocimiento que merecen. Fue un humorista total y estuvo al lado de los más grandes”.

Andrés Pajares, su compañero durante aquellos años dorados, declaró tras conocer su fallecimiento: “Hoy se ha muerto parte de mi vida, mi hermano, amigo y compañero. Te quiero mucho Fernando, que Dios te tenga en su gloria”.
La realidad es que Fernando Esteso nunca pretendió hacer cine de autor ni revolucionar el lenguaje cinematográfico. Pretendió hacer reír, entretener y conectar con el público. Y lo consiguió de manera extraordinaria. Quizá por eso su legado perdurará más tiempo que el de muchos de aquellos que, con pretensiones elevadas, crearon obras menores que nadie recuerda.
Fuentes:
- Hola.com: “Muere Fernando Esteso, a los 80 años, figura clave del cine y el humor popular español”
- ElDiario.es: “Muere el actor Fernando Esteso a los 80 años”
- El Español: “Muere Fernando Esteso a los 80 años”
- Wikipedia: “Los bingueros”
- FlixOlé: “Nuestro TOP de películas de Pajares y Esteso”
- COPE: “Muere el zaragozano Fernando Esteso, icono del humor y del cine del destape de los años 70”


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